Si eso, ya te dejo yo pero tómame antes y eso que me llevo (by Melgui Fresh)

Hoy, Día de la Mujer, solo espero que ninguna de nosotras calle ni mire al cielo. Ni mucho menos al suelo. Yo soy más de hablar por los codos, mirar hacia delante y enamorarme de personas que me admiran precisamente por ello.








Pues muy bien, ya estamos aquí otra vez. Antes de nada, que conste que este análisis de letra de canción es peccata minuta comparado con esta otra.

Pero qué le vamos a hacer, Moriarty tiene unos días flojitos pensando en el cercano inicio de la primavera o igual está con las defensas bajas por un constipado mal curado y ve fantasmas donde nos lo hay.

De todos modos, como soy @CuDiosa por naturaleza, vamos a cazar espíritus de la mano de Mocedades… Espera, ¿estamos hablando de ese grupo vasco formado por tantos integrantes que no cabían en los escenarios estándar y que, más tarde, se convirtió en algo esperpéntico llamado “El Consorcio”? Pues ahora que lo pienso igual algo de chicha sacamos, sí.

Como comprenderéis,  he tenido que investigar para ponerme en contexto. Os ahorraré los detalles, solo os diré que, en su página oficial, el grupo describe a la canción Tómame o déjame  como desgarradora y magistral. Desde el respeto: igual os habéis pasado un poco. Más bien, bastante.

El tema principal de la copla es la manifestación pública de unos cuernos a partir de la actitud íntegra de quien los sufre. Hasta aquí todo en orden, muy poca originalidad y más en los tiempos que corren. Dos minutos de Maluma Baby bastan para ponerte al día sobre las posibles formas de copulación existentes entre sujetos de distinta índole y condición.

Vayamos pues con frases propias de ese Déjame o Tómame que tan hondo ha llegado en el corazón del promotor y dueño de este blog. Desde el principio, la susodicha, a partir de ahora Pepi (está comprobado que con nombre propio el sentimiento de compasión es mayor), deja claro que su respectivo (en este caso evitaré asignarle un nombre, por si no ha quedado claro es el malo malísimo) le pone los tochos. Ahora bien, Pepi lo sabe, tonta no es.



Como buena mujer, tiene un sexto sentido y, por eso, no hizo falta ni la marca de carmín de aquellos tiempos ni un mensaje desafortunado en WhatsApp propio de los de ahora. Cuenta con una prueba irrefutable: “tu ropa huele a leña de otro hogar”. Claro que sí, en la combinación: película de serie b, sobremesa y fin de semana; cualquiera sabe que lo más hot es montárselo frente a las brasas en un refugio perdido en el monte. Ah, y sobre pieles de osos, arces y cosas así.

Lo que ocurre, si seguimos avanzando por las estrofas, es que empiezan a no cuadrar ciertas cosas. Se ve que el susodicho llega tarde a casa y eso pone en tela de juicio que haya estado en un refugio idílico en la montaña porque no conviene conducir de noche por esos parajes con la nieve y esas cosas. Así que, igual, de donde viene es de casa de la Chari dos pueblos más para allá porque, además de los refugios, otro sitio muy afín para tener chimenea es un pueblo de la pura estepa albaceteña. Eso, o igual la Chari estuvo echando el brasero por la mañana y luego le plantó las manos directamente en la entrepierna.

A pesar  de la injusta y deleznable situación, yo creo que Pepi está muy arriba. En realidad, pienso que puede que le guste que se la peguen a sus espaldas porque le permite acomodarse en una posición de victimismo extremo. Dice que si está durmiendo que la deje soñar y que los besos saben a culpabilidad. Pues, coño hija, haz lo que esté en tu mano por soñar despierta y no aceptes besos de alguien que no quiere dártelos. Tan fácil como eso.

Pero es que es muy fuerte porque, además, va y dice que el otro la admira “porque callo y miro al cielo” y “no me ves llorar”. ¿Perdona? Pues menuda admiración, chata. Yo le deseo a toda mujer que la admiren por su trabajo, inteligencia, valentía, independencia, desarrollo, libertad. Por si aún no se ha notado, Josefa me está empezando a caer muy mal.

Pero es que sigue arrastrándose, cual boa constrictor, y afirma que “ni espía ni quita libertad” lo único que le preocupa es que “si va a dejar el nido” se lo avise “antes de que empiece a clarear”. Eso ¿por qué es? ¿Para no tener que liar las croquetas, poner la lavadora y limpiar el wáter dónde su amor hace sus necesidades? ¡Por favor!

El único medio improperio que lanza sobre el engañador es que “cada día se vuelve más pequeño”. Sí, sí, se le ve muy preocupado. Sarkozy mide poco más de metro y medio y se la pegó a su mujer con la mismísima Carla Bruni. Cuidado Josefa que por ahí no vas bien…

Pero es que, hablando de tamaños, con el final llega lo más grande. Esta Pepi está tan subida, que se atreve a decirle que si el tema va a seguir igual, quiere ver y enfrentarse a su rival. Que si es mejor que ella podrá llorar, dice. Pues por el tiempo que se ve que lleva activo el asunto, vete comprando kleenex con aloe vera en el Mercadona para que no se te ponga la nariz rojita y pelada terminando, de esa forma, con el poco orgullo que te queda.

Así que, amiga Pepi no digas más “tómame o déjame. La situación está clara: déjale tú a él o márcate un “Felices los cuatro” en los que todos salís ganando y, lo más importante, disfrutáis de la misma forma. Lo que os digo, al final el pretty boy va a ser un visionario…





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